La Alternativa


CÓMIC: Reflexiones sobre el enfoque y la moda de los superhéroes.
marzo 23, 2006, 7:34 pm
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Pues sí, “ma dao por ahí” y he estado pensando un poco en lo muchísimo que ha cambiado el concepto de los superhéroes este siglo, porque si en los noventa podíamos encontrar una estética en el género un tanto desfasada y poco elegante a los ojos del público menos convencional y acostumbrado a lo que ve por televisión, cine o videojuegos, actualmente es mucho más sugerente y “realista”. Ojo, no lo digo porque los cómics de aquella época los vea actualmente y las cosas hayan cambiado con el paso del tiempo, yo recuerdo que en los noventa era el bicho raro capaz de leer el cómic superheróico más puro (un claro ejemplo, los Vengadores de Busiek), mientras que mis amigos leían manga o jugaban a videojuegos (yo también, que conste). Puedo asegurar que los personajes de estas plataformas y géneros tenían una imagen muchísimo más atractiva que los héroes en pijama que podíamos encontrar en las coloridas páginas de Marvel o DC, mis amigos (o compañeros de clase, gente de calle con la que hablaba, quien fuese) no se atrevían a acercarse a los cómics por esa falta de verosimitud que podemos ignorar los fans veteranos (euh… no creo que sea uno de esos con mis veinte años, pero bueno). En resumen, les echaba para atrás de muy mala manera.
Ahora, puedo decir que la cosa ha cambiado bastante.

Solo hay que echar un pequeño vistazo a la Marvel actual (es que DC sigue con sus uniformes y batallas de siempre, en general digo), pueden haber personajes rediseñados con menos o más acierto, pero la ambientación ha cambiado bastante (ha pasado a ser mucho más oscura), la ambigüedad está más presente, los superhéroes no tienen porque aparecer cada dos por tres con uniforme en las colecciones, las identidades secretas tienen mucha menos importancia (¿por qué alguien ha murmurado Bendis?) y, lo más importante, los personajes son conscientes y se ríen de ellos mismos cuando toca (Runaways, por ejemplo).
Esto apenas podíamos verlo en los noventa (sé que nombro mucho esta década, pero no pretendo difamarla, es que debo comparar), han desaparecido algunos de los clichés típicos del género, ha pasado a ser muchísimo más abierto y complejo. Puedo asegurar que han cambiado mucho las cosas, a mejor incluso.

¿Antecedentes? El más claro lo podemos encontrar en los ochenta, concretamente en dos grandes obras que el pueblo y la crítica se niegan a ignorar con el paso de los años: Dark Night y Watchmen. Pero es que tampoco, porque también está la JLA/JLE para asegurar unas risas con la burla hacia los clichés más empleados y siendo honestos con los elementos absurdos que se manejan (adultos en pijamas de colorines, villanos conquistadores que gritan sus planes en voz alta, mujeres en segundo plano por sexismo absoluto…). Es decir, no hay nada nuevo en actualidad, todo pudimos verlo antes y casi podría decir que mucho mejor. Lo que pasa es que la maduración del concepto podemos encontrarla actualmente, porque si algunas grandes obras se atrevían a ir más allá entonces, ahora podría decirse que es mucho más general, solo hay que ver el nuevo crossover que prepara Marvel en el horizonte, Civil War, con el tratamiento de muchos temas políticos de gran interés. Quién iba a imaginar que Alan Moore haría tanto en el momento más apagado de su carrera.

PERO, por tantos antecedentes que hubieran décadas antes, la verdad es que creo que el pistolazo de salida, el culpable de que resurgiera esta estética y enfoque que podemos encontrar ahora es: Bryan Singer. Más de uno se habrá quedado de piedra ante tal afirmación, pero solo hay que ver lo muy fuera de lugar que estaba la película de X-men cuando salió con respecto a los cómics que habían en aquel momento. Fue la que salvó un género que se encontraba estancado y sin apenas interés, más allá de unas pocas colecciones. Solo había que comparar ese mundo tan realista y concienzudo que mostraba Singer en la gran pantalla con la banda de héroes en pijama que gritaban sus nombres y luchaban contra villanos de piel azul o embutidos en armaduras amarillas (hablo del X-men de Claremont, cuando la Revolution, UGH). Eran muy diferentes, y la película demostró que se podía llegar a más gente siendo más convincentes y con los pies en tierra, sin tanta morralla cósmica (que regresa con Annihilation, demostrando que todas las modas vuelven, como debe ser). Esos X-men en celuloide fueron un gran ejemplo a seguir, así lo demostró Quesada en su triunfal entrada como editor en jefe en Marvel.

Con Morrison nacieron los Nuevos X-men, diferentes en concepto, en estética y con un nuevo enfoque, que falta les hacía, aparte de que Whedon no lo ignora por ahora. Spiderman cayó en manos de un Straczinsky en estado de gracia (que ahora se ha deshinflado) y Millar ha revitalizado por completo a casi todos los villanos, que son más temibles y cabrones que antes. El traje del Capitán América fue remodelado por completo por Cassaday, solo que hasta Brubaker nadie supo coger el nuevo tono oscuro de la serie. Lobezno tuvo una época sin uniforme, los Vengadores han pasado a ser más callejeros, Daredevil sigue con el tono que Miller empleó para la serie… También se sacan series como Secret War (con muchos tintes políticos), X-Statix de Milligan, Alias de Bendis, Supreme Power de Strac, The Pulse, los Runaways de Vaughan, la Hulka de Dan Slott… Por no hablar de la línea Ultimate, un reinicio excelente, sobre todo con los Ultimates.
Lamento mucho no hablar de series de DC, pero mi desconocimiento hacia la mísma me lo impide y no quiero comentar nada sobre cosas que no sé, no he podido seguir la editorial lo suficiente como para saber si ha tenido un mismo desarrollo hacia ese enfoque. Claro que Identity Crisis sería el mejor ejemplo, una miniserie soberbia por cierto.

El caso es que, actualmente, el concepto del superhéroe es menos ridículo a oídos de la gente, puede ser por las películas, puede ser por el enfoque al que se ha dirigido, la estética más atractiva… pero las cosas no son lo que eran. Lo que no hay que olvidar es que son modas, no dudo que vuelva el tono clásico. Además, DC sigue apoyándolo en cierto modo, con el crossover actual por ejemplo. Aunque ya veremos después del Year Later

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CINE: Thai Dragon, o cómo desmadrarse por un elefante.
marzo 22, 2006, 7:21 am
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Año: 2005.
Duración: 109 minutos.
País: Tailandia.
Director: Prachya Pinkaew.

Pues nada, a esto que estaba yo mirando la cartelera de un cine de Benidorm con unos amigos. Veo Crash, Tristan e Isolda, Truman Capote, Syriana, Sky High, La Pantera Rosa y Thai Dragon. Uno de mis colegas grita: –DIOS MÍO, ¡¡una de los mismos de Ong-Bak!! ¡¡TENGO QUE VERLA!! Vamos, que se volvía loco por ver la película, ansioso que estaba, acabó arrastrando al resto de la gente con su euforia (es que también somos fans de las películas orientales) y me decidí (nadie me obligó, aunque quería ver Crash, snifff) por ver la misma que todos. ¿Qué puedo decir sobre la película? ¿Estuvo bien? ¿Sobreviví al visionado? ¿Es una obra maestra? Preguntas que merecen cierta respuesta.

Antes que nada, bienvenidos a Tailandia, paraiso absoluto y la utopia hecha realidad, todos los tailandeses son muy buenos allí y conviven en armonía con la naturaleza, de un modo idílico con la fauna y la flora, en especial con los elefantes, que son como hermanos para ellos. Por desgracia, tuvieron que llegar los occidentales para joder las cosas, unos malditos cazadores furtivos que ganan grandes cantidades de pasta por la obtención de ciertos elefantes de la zona, muy gustosos y exóticos por Australia, gran manjar para la alta clase social. Pero, ojo, que no pueden haber occidentales medianamente inteligentes, ya sean malos o buenos, y resulta que una mafia tailandesa es la culpable de todo el embrollo, la que compró a los elefantes y son tan malos que ni siquiera usan pistolas para defenderse del gran héroe de la película, el invencible Kham, el que considera a sus elefantes como hermanos y semejantes.

No hay duda, la película está repleta de tópicos de cabo a rabo, con el héroe de turno desfalleciendo entuertos, buscando venganza por la injusticia a la que ha sido sometido. Diablos, si hasta hay chica indefensa de por medio, que con sus piadosas miradas serían capaces de derretir a más de uno (de hecho, hace una especie de baile erótico bastante sugerente en la mitad de la película, cosas de ser una prostituta de lujo). Hasta tenemos al compañero que lo deja todo con tal de apoyar al protagonista, el policia Mark (también tailandés, qué cosas) en compañía de su incompetente compañero occidental que solo sabe ceñirse a las reglas sin tener en cuenta la protección del inocente (pero no indefenso) Kham. Y claro, no puede haber un gran héroe sin grandes adversarios, así que tenemos también a la mala malísima (bueno, el que sea mujer no queda muy claro, si tenemos en cuenta una de las frases de la película, ejem) Madame Rose, tan mala que a la hora de dar sustento a un niño dudo que salga leche, sino vinagre.

Eso sí, como es una mujer (se supone), tiene a su servicio a un gran puñado de matones de lo más peculiares, ni los personajes de Tekken o Street Fighter tiene nada que envidiarles, se ve que se gastó todo el dinero en contratarlos, luego se quedaron sin pistolas o armas de fuego, comprensible. Lo que me ha parecido preocupante el no ver una sola fémina luchadora, vaya manera de extender la idea del sexo debil, todas las que salen en la película solo están para gritar asustadas o salir pitando. Y luego está eso de que el héroe es vapuleado y apaleado hasta la extenuación, solo para que tenga una especie de revelación y se levante renacido, con una gran fuerza que antes no tenía, para derrotar de una manera impecable y predecible a sus enemigos, que de repente se comportan de una manera un poco más estúpida. Lo mejor, claro está, son sus dotes detectivescas, la manera más eficaz de encontrar a su elefantes es llegar a un sitio y gritar: ¿¿¿DÓNDE ESTÁ MI ELEFANTEEE??? Pero bueno, mientras le salga bien…
En resumen, aquí no hay argumento que valga.

Pero claro, ¿qué puedes esperar a la hora de ver una película de este estilo? Es una película de artes marciales a la vieja usanza, de las que hicieron famosos a actores como Bruce Lee o Jackie Chan (que hace un simpático cameo), de los que el actor protagonista de esta película (Tony Jaa, la nueva estrella de este género) profesa gran devoción. Así que sería absurdo el uso de armas de fuego, hay que eliminarlas por completo para poder admirar la gran cantidad de técnicas de todo tipo que son capaces de realizar los personajes. De hecho, es lo mejor de la película y la principal motivación para ir a verla, porque la coreografía es espectacular y las acrobacias insuperables, de las que dejan con la boca abierta. Vaya, que la película, por muy manido que sea el argumento y por típico que sea, cumple con su deber bastante bien, entretiene mucho.

Lo que más me ha sorprendido es la gran variedad de enemigos a los que Kham debe enfrentarse, ya he dicho antes que no tienen nada que envidiar a personajes de juegos de lucha populares (¿Virtua Fighter? burdos aficionados comparados con estos). Y es que hay de todo, desde un luchador de capoeira, lucha libre con fuerza bruta (ese tipo sorprende, encajando los golpes clavado en el suelo) y el estilo de lucha que emplea el protagonista, imitado por el primer contendiente serio que podemos ver. Aquel que sea aficionado a este tipo de peleas está de enhorabuena, desde luego, porque la película no se queda corta al respecto y después del inicio, todo el tiempo es lo mismo.

Pero lo mejor, sin duda, es la escena ininterrumpida de la escalera, el protagonista sube varios pisos enfrentándose a todo aquel que se interponga en su camino, en una gran muestra de dirección artística sorprendente y eficaz. Deja con la boca abierta, lo garantizo, no puedo imaginar cómo lo habrán rodado de esa manera y me recordó bastante a juegos del estilo de Streets of Rage. ¿Alguien se acuerda de ese mítico juego de Mega Drive? Qué recuerdos.
Aparte, podemos ver ciertas localizaciones que no tienen desperdicio, sobre todo en la primera parte de la película, con las escenas de los bosques de Tailandia y las costumbres de los paisanos, por no hablar de ciertos paisajes de Australia. En cuanto a dirección artística, esta película no se queda corta en absoluto.

En definitiva, la película no engaña y ofrece lo que promete. Quien espere un argumento elaborado o unos personajes con profundidad que huyan, pero aquellos que quieran pasar un buen rato con artes marciales, coreografias y momentos espectaculares… Que pasen y vean.



CÓMIC: Siempre Patrulla-X, repitiendo fórmula.
marzo 17, 2006, 10:38 am
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Siempre Vengadores tuvo tal éxito que incluso contó con portadas alternativas en las segundas reediciones, en una época donde no era tan común (o al menos donde las editoriales estaban más que escarmentadas). También consiguió que sacaran varios muñecos sobre la miniserie, cosillas como el Kang de Pacheco andaban por alguna estantería. Y, para colmo, también nació de ella una nueva colección para atraer nuevos lectores, la del Capitán Marvel de Peter David, que ha durado lo suyo, a pesar de haber sido cancelada desde hace bastante tiempo.
Pues lo dicho, que si una miniserie de estas características tiene tanto éxito (independientemente de que fuera realmente buena o no, ese es otro tema que no comparto con muchos), ¿por qué no repetir la fórmula? Eso pensaron los de Marvel a la hora de sacar Siempre Patrulla-X.

¿Qué tiene en común esta miniserie con la otra? Más bien que ambas tratan la historia de ambos grupos, hacen un uso exhaustivo de la continuidad, dan saltos temporales donde un paso al frente podría cambiar las cosas, uso de personajes protagonistas poco comunes, mucho relato cósmico, etc, etc.

Sin embargo, son muy diferentes entre sí, pues mientras que Siempre Vengadores es una epopeya cósmica muy ambiciosa donde se pretenden atar miles de cabos sueltos en una sola página, Siempre Patrulla-X es mucho más comedida y pretende entretener sin demasiada complicación, por mucho que se traten de atar cabos. Para colmo, el uso que hacen de los viajes temporales es muy, pero que muy diferente, la miniserie de los mutantes no se concentra en los mundos alternativos, sino en la continuidad establecida. Es más, no se deja de repetir en todo momento que no se puede cambiar el futuro, sino ayudar a que las cosas pasen como deben pasar. La hostia, justamente la idea que tengo del tema, la que no compartía en la otra miniserie de Busiek y Pacheco.

Muchos dicen que Nicieza no es Busiek, o al menos no el Busiek de aquellos tiempos (nada más y nada menos que Marvels, Vengadores, Thunderbolts, Astro City… casi nada), pero me alegro de ello, porque aquí se va al grano, se da un paseo por la continuidad y la historia de los personajes es mucho más amena ( a mi juicio) que la épica desbordante y misteriosa hasta el final de Siempre Vengadores. Es cuestión de gustos, pero esta historia de Prost (una nave con forma humana) tratando de dar información a estos personajes tan variopintos (Mística, Jean Grey, Juggernaut, Hombre de Hielo y Sapo) a través de los viajes temporales (atando cabos en el proceso) me resulta mucho más divertida e interesante. Mucho tendrá que ver, claro está, eso de que uno sea un fan de los mutantes de toda la vida, no lo niego. Pero el hecho es que no está mal escrita, los personajes están muy bien caracterizados (joder, el mejor Bobby Drake en MUCHOS años, incluso mil veces mejor que el actual) y la cosa resulte muy amena, ya son muchas cosas buenas que decir sobre la miniserie, que no cuenta con el defecto que le echaba a la otra: Demasiada información condensada, es decir, aburrimiento para aquel que no supiera mucho sobre la historia de los Vengadores.

Y es que esa falta de ambición ha resultado ser muy positiva a la hora de realizar esta miniserie, porque los cabos sueltos que se atan no son tan importantes, incluso algunos ineccesarios, como ese del Fénix, que no hace más que liar el asunto. Como si no fuera lo suficientemente confuso de por sí.
Por lo demás, da gusto ver a los personajes tan bien tratados, lo de Mística y Destino es un gran ejemplo, así como esa incertidumbre de Juggernaut a la hora de pensar en lo mucho que había perdido el tiempo a lo largo de los años. Qué pena que ésto último se haya desaprovechado por completo después, pues en la miniserie de Iconos X-men: Cíclope lo echan por la borda y lo hacen volver con Tom El Negro, destrozando todo eso de que fuera una amistad muy falsa (tal y como parece verse por aquí). Podría decirse que uno de los mayores aciertos de Austen fue hacer que Cain Marko tuviera un poco más de cabeza (¿estoy diciendo algo bueno de Austen? Sí que estoy realmente resfriado, sí).

Por lo demás, es incluso accesible a aquellos que nunca se acercaran mucho a los personajes, no es necesario entender mucho y encima es un buen punto de partida para conocer a algunos de los protagonistas, donde podemos ver temas del pasado muy sugerentes y completos. Por ejemplo, cuando yo leí esta miniserie no sabía nada de lo que había pasado entre Destino y Mística, aquí pude ver la relación en todo su esplendor con esos pasos hacia atrás en el tiempo. Claro que, si encima eres conocedor de la continuidad de los personajes, te lo pasas hasta mejor, atando cabos y entendiendo algunos de los guiños.
También cabría comentar que, cuando sacaron esta miniserie, fue un soplo de aire fresco y un gran alivio para el fan mutante, porque por aquel entonces sacaban tanta morralla que esto era lo mejorcito del mercado. Para haceros una idea, para mí lo mejor que se sacaba (por debajo de esta miniserie) era el Lobezno de Tieri y Chen, porque ese regreso de Lobdell a la Patrulla-X y X-men, esa paupérrima miniserie de la Búsqueda de Cíclope y Los Años Perdidos de Byrne no ayudaban, vaya panorama.

En cuanto al dibujo, tenemos al mismísimo Kevin Maguire, que estoy redescubriendo en su magnífica etapa con Giffen y DeMatteis en JLA/JLE (o JLI, JLU si queréis, ya que estamos). Me pareció y me parece genial en esta miniserie, sus expresiones faciales son por todos conocidas y tiene un estilo sumamente elegante, limpio y agradable, con una buena narración que no tiene desperdicio ni tan siquiera cuando debe ser espectacular. Sus versiones de los personajes son de lo mejorcito, muy convincentes, nunca había visto a Jean Grey tan guapa ni al Sapo tan carismático. Pero vamos, que me quedo con su gran capacidad a la hora de dibujar expresiones faciales, son impresionantes, creo que nunca he visto a un dibujante con un repartorio tan ilimitado como este. Maravilloso.

Pues eso, una miniserie amena, no es una obra maestra, ni mucho menos, pero se deja leer, es entretenida, los personajes están muy bien tratados y el dibujo es bastante bueno. Yo la recomiendo.



CINE: Funny Games, si te piden huevos huye.
marzo 15, 2006, 4:05 pm
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Año: 1997.
Duración: 108 minutos.
Director: Michael Haneke.
Nacionalidad: Austria.

Impresionante película, pero será mejor que me tranquilice y vaya por partes. Han sido muchas las veces que he comentado lo poco que me están gustando las películas de terror o suspense (diría que encasillarlas en esos géneros les va demasiado grande) que veo ultimamente en cine, que recurren al cliché fácil o el tema más trillado y utilizado que se haya visto (¿alguien ha dicho espíritus?). Por no hablar de lo poco frecuente que es el hecho de estar totalmente tenso y preocupado por el argumento, por los protagonistas o por la terrible situación en la que están sometidos, es una sensación que muy pocas consiguen, es como pretender que te rias con una comedia, hay que ser un aunténtico mago para lograr ciertas emociones al espectador y, por desgracia, parece que cada vez es más difícil ver a los directores, productores o guionistas concentrados en esa tarea.

Por suerte, hay pequeñas joyas que pasan inadvertidas y se atreven a ir más allá de lo establecido. Ésta que nos ocupa nos cuenta una historia muy, muy simple: Una familia compuesta por dos padres y un niño se van a pasar unos días en una casa a orillas de un precioso lago. Todo es muy idílico y apunta a que serán unas vacaciones inolvidables. Por desgracia, así va a ser, pero en el lado más negativo posible, pues todo empezará a ser horrible ante la llegada de dos chicos (Peter y Fred) que llegan a la casa pidiendo huevos con el pretexto de quedarse en ella. Allí, harán que la familia se preste a ciertos “juegos” peligrosos donde no piensan dejar títere con cabeza, pues son poco ortodoxos y agradables.

Esta película, con esta premisa, es muy polémica, dicen que es realmente violenta y tiene altas dosis de provocación gratuita. Cuando alguien dice eso sobre esta película me resulta muy gracioso porque, para empezar, no se ve sangre (vale, pero de una forma muy sutil, casi ni te das cuenta), ni golpes, ni tan siquiera violencia de ningún tipo (quizá algún forcejeo o un golpe con un palo de golf, pero poco más). Vaya, que la película no es gore, ni mucho menos, películas como la Guerra de los Mundos o La Isla podrían considerarse más sangrientas y despidadas mostrando violencia. Así pues, ¿por qué dicen que Funny Games es provocadora y gratuita? Solo por el simple hecho de no mostrar nada de todo eso, mejor dicho, por conseguir que la cámara se convierta en un recurso muy útil y efectivo para poner en juego la imaginación del espectador y lograr que éste lo pase realmente mal.

Y es que lo pasas muy mal, porque la impotencia se apodera de ti y el deseo de apalizar a esos chicos sin escrúpulos es frecuente. Son el mal personificado, sus comentarios son hirientes, actuan con una naturalidad pasmosa sin tener en cuenta los sentimientos o el dolor de la familia, se toman las cosas con tanto recochineo hasta el punto en que comentan que ellos no están haciendo nada malo, realizan unos actos tan extraños que crees que han perdido la cabeza cuando no están más que jugando con las víctimas… En definitiva, son tan despreciables que dan ganas de partirles la cabeza, sientes tal empatía hacia la pobre familia que quieres atravesar la pantalla para deternelos y castigarlos. Esa impotencia, ese sufrimiento, esa tensión y, sobre todo, esas ganas de que los psicópatas reciban su merecido son impresionantes, ese director merece una medalla por conseguir que el espectador se meta tanto en la trama.

Lo gracioso es que el propio director se está burlando de ti del mismo modo que Fred y Peter se burlan de la familia, con la misma saña y el mismo desinterés por tus emociones, nos está mostrando que los medios de comunicación son muy poderosos y pueden conseguir dominarte con la ficción, con algo que ni siquiera es real. Y nos lo muestra con esta demostración desgarradora, con este argumento tan típico (incluso lleno de tópicos del cine de psicópatas, a más de uno le sonará la escena del niño que escapa y es perseguido, entre otras muchas cosas, como cuando la madre consigue la escopeta) y esos psicópatas que parecen dioses conscientes de que hay alguien al otro lado de la pantalla. Desde el primer momento en que Fred (un aunténtico showman, el maldito) nos mira para decirnos si apostamos a que la familia seguirá viva a las nueve de la madrugada, nos está aclarando que estamos viendo una película, algo que es ficción y, sin embargo, estamos tensos y con ganas de estrujarles la garganta o matarles. Nos hace partícipes.

Todo eso hace que esta película sea una aunténtica obra maestra, de esas que se prestan a ver una vez, porque creedme, las ganas de volver a verla van a ser pocas, en todo momento estás deseando que llegue el héroe de turno, que ocurra un giro inesperado o sutilmente colocado desde un principio. De hecho, gran muestra de ello es el cuchillo que cae sobre la barca nada más empezar la película, yo ya supuse que podría tratarse de la salvación de la madre, aunque el director vuelve a burlarse del espectador con ese recurso tan facilón en las películas de suspense y terror. El único inconveniente que soy capaz de encontrarle es que en algunos momentos, buscando la tensión y el realismo, la película se queda como diez minutos parada en un plano donde el personaje no hace nada, eso solo consigue que se pierda la paciencia, quizá es demasiado lenta.

Por lo demás… absolutamente perfecta, ni siquiera eché de menos una explicación sobre por qué hacen lo que hacen los psicópatas, no es necesario, pues el mensaje es otro y el hecho de que se explique por la boca de ellos con un “¿Por qué no?” ya lo dice todo. Magistral la ausencia de música y la interpretación de los actores, que se portan como si realmente hubiera una cámara oculta y lo que ocurre es real.
Yo la recomiendo, es un mal trago que hace pensar, que nos muestra cosas que no queremos ver o no nos hemos dado cuenta antes. ¿Queréis un final feliz? ¿Y por qué debería haberlo?

No recomendada, eso sí, a gente sensible.



ILUSTRACIÓN: El día que Peter conoció a Hogan.
marzo 15, 2006, 11:15 am
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No hace mucho que me ofrecieron la serie de Ultimate Spiderman en Action Tales. Aunque la primera portada no sea obra mía, las siguientes si lo serán, y ya he tomado cierta carrerilla, habiendo realizado dos a la fecha de hoy. Me gustaría insertar aquí el proceso que seguí para realizar la ilustración, como siempre, vaya.

Primero hay que buscar una composición, colocar los diferentes elementos con el propósito de “decirle” algo al lector.
Obviamente, no es lo mismo poner las piernas de Hogan de espaldas en un primer plano y a Peter de frente en un segundo que viceversa, pues en la primera opción (segunda imagen superior a la derecha) las piernas de Hogan ofrecen más misterio e intriga, cosa que debería ser al revés.

¿Alguien se ha enterado de algo? Pues felicidades, oiga.

Por lo que, teniendo en cuenta lo de arriba, me decanté por la primera a la izquierda de la parte inferior. Esa es la de Peter sobre las cuerdas del ring, de espaldas al lector y con Hogan medio asustado, medio impresionado. Mi recomendación para todos los que quieran hacer una portada es siempre evitar quedarse con la primera que hagas, es un consejo que me dio un ilustrador profesional que nunca olvidaré. Un gran consejo.

Después de varios intentos (algunos en la basura, por eso no están aquí), me decidí por éste de aquí, que encantó a la mitad del fandom gay por ese plano del culo de Peter, cuando la intención era taparlo con el logotipo de la portada. Cuánto lo siento, jeje.

Aquí tenemos la imagen en cuestión entintada, no hay mucho misterio, aunque hay cierta jerarquía a la hora de escoger el grosor de línea adecuado para ofrecer volumen (haciendo que la parte de abajo de cualquier elemento sea más gruesa) y profundidad (cuanto más lejos, más fina la línea).

Y, finalmente, HOP, hacemos uso del Photoshop y damos vida a la imagen con un color más vivo de lo habitual en mis trabajos, publicidad subliminal (mirad los carteles) y un poco más de saturación de cerca que de lejos. Espero que os guste.

Ah, y antes de que se me olvide, el editor de la línea Ultimate de Action Tales me hizo a una entrevista junto al guionista de la serie: Stranger, que está aquí. Hay varias ilustraciones más y la portada maquetada, por si tenéis curiosidad.

Próximamente: En el apartado de cine tendremos Funny Games, Thai Dragon, Kill Bill 1 y 2. En el de cómic veremos reseñas de Siempre Patrulla-X, un análisis de las miniseries de Iconos X-men y comentario sobre la hipocresía de los héroes de Marvel al llamar villano a Galactus. En el apartado de libros me gustaría destacar también Blade Runner de Philip K. Dick (¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?) y El cartero siempre llama dos veces de James M. Cain.

Un saludo.



CÓMIC: Siempre Vengadores, la retrocontinuidad tiene forma.
marzo 9, 2006, 12:51 pm
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Lamento tanto retraso a la hora de actualizar, pero digamos que he estado bastante indispuesto y tenía mucho que adelantar en el weblog donde colaboro: +Q Cómics.

El caso es que he terminado de leer el famoso y vanagloriado Siempre Vengadores. La verdad es que no he sido muy fan de este grupo en el pasado, de hecho podría decirse que siempre he tratado de evitarlo, nunca me ha llamado la atención la acción superheróica más pura, salvo si ésta estaba bien hecha y con cierto interés (véase Nuevos Titanes, por ejemplo). Esas dos cuestiones podrían ser decisivas a la hora de realizar una crítica sibjetiva de la maxiserie de Kurt Busiek y Carlos Pacheco, porque soy de esos tipos raros que nunca recomendarían esta obra a nadie, salvo si esa persona fuera un fan incondicional del grupo, porque la historia está dirigida, de forma bastante descarada, al fan de toda la vida, aquel seguidor de los personajes que sabrá captar los miles de guiños que podemos encontrar en ella.

Y es que estamos ante una historia muy enciclopédica, que pretende atar casi todos los cabos sueltos de toda la historia de los Vengadores de una manera un tanto exhaustiva y con un deux machina bastante sangrante, al menos yo creo que la solución es peor que la enfermedad, pues el uso del tiempo y las divergencias temporales me parece un aunténtico caos donde absolutamente todo vale.
Eso, para empezar, ya me desorienta y evita que sienta cualquier tipo de interés o empatía con lo que se está contando, haciendo que odie a personajes como Inmortus y Kang, que se prestan a la retrocontinuidad más descarada y fácil, seres que viajan por el espacio y el tiempo, pueden estar en cualquier parte y podrían ser cualquiera con engaños y conspiraciones. Lo dicho, espero que nunca hagan algo parecido nunca más.

Claro que, yo soy un negado en eso de que los viajes al pasado crean divergencias temporales, porque si tenemos en cuanta esta teoría, la verdad es que apaga y vámonos, ¿para qué van los viajeros temporales a intentar salvar su futuro si es imposible, si solo creas dimensiones alternativas? Es más, al final de esta maxiserie, ¿para qué pretenden los Guardianes del Tiempo que Kang se convierta en Inmortus? Si ese mismo cambio forzado solo abre una divergencia temporal, ¿cómo va a ser ese el mismo Inmortus que el otro? No tiene sentido.
Con lo que me gustan las cosas al estilo Dr. Manhattan en Watchmen, donde cualquier cosa que hagas, incluso viajar al pasado, ayuda a que ocurra lo inevitable, es un poco eso del destino escrito, pero es que de esa manera es interesante ver las repercusiones y el camino. Vamos, que no es cuestión de ponerse metafísico, porque es un tema que trae cola y cada uno tendrá su opinión al respecto, como quien cree en una religión u otra.

El problema es que esta maxiserie empieza muy, muy floja. No entiendo por qué tanto misterio desde el principio, tanta batallita de aquí para allá para que las cosas tengan que ocurrir como deben, con un misterioso personaje llamado Libra sin abrir la boca por alguna extraña razón, los Vengadores seleccionados pasando por el aro cada dos por tres, como perritos falderos que se quedan en medio del espacio/tiempo para proteger a un Rick Jones que está todo el tiempo reflejando el animo del lector: Vaya rollo, me aburro, no entiendo nada, basta de cháchara… Justo lo que estaba pensando yo, fíjate.
No creo que haya ritmo, no veo que los primeros números tengan sentido más allá de rellenar páginas, porque todo son peleas y confusión, no parece haber un camino prefijado y todo se concentra en el susodicho Rick Jones y su fuerza del destino, para que al final todo tenga que ver con toda la humanidad. Lo que me recuerda que es un argumento retomado para el crossover Maximum Security, llevado a cabo por el mismo el guionista.

Menos mal que la segunda parte de la maxiserie, en el momento de las explicaciones, es mucho mejor, porque hay traición, revelaciones y se va, por fin, directamente al grano, que ya iba siendo hora. Eso sí, en cuanto a las explicaciones sobre la vida de Kang e Inmortus, repito lo mismo de antes, no sé si el remedio es peor que la enfermedad, porque esa manera de atar cabos sueltos bien podría ser negada también de cualquier manera con la misma explicación que Busiek ofrece. Basta con decir, en cualquier momento, que algunos mentían y que todo era obra de uno de esos fantasmas espaciales, que están en todas partes y se prodigan como hongos.
En fin, que no creo que esta historia sea totalmente accesible a nuevos lectores, ni tan siquiera a iniciados a los Vengadores, porque hay que reconocer la labor enciclopedica de Busiek, que está muy elaborada, pero todo entra con calzador y de una manera forzada, es inevitable, después de todo se tratan elementos demasiado abiertos, el poder del mismísimo Inmortus es tan elevado que podría haberlo hecho todo en un chasquear de dedos, pero bueno.
Y si alguien me explicara qué es la Fuerza Destino, estaría muy agradecido, por cierto.

Eso sí, las caracterizaciones no están nada mal, empezando por ese Chaqueta Amarilla tan genuino y acabando con el Capitán América inseguro. Aunque duele leer esas parrafadas de Busiek tan estrafalarias, típicas del cómic superheróico, con gritos y lírica, puede que ayude a crear cierta épica, muy propensa en las obras de este guionista, pero para lo mucho que han cambiado los cómics actuales y después de haber leído JLA/JLE, no puedo evitar que me resulte un tanto absurda a veces, manías mías.
Por cierto, me resulta graciosa la batalla final, con todos los Vengadores del pasado, presente y futuro luchando entre sí, ¿cómo diablos se aclaran y saben con quiénes hay que luchar? ¡¡Es una locura!!

Esa maxiserie, por suerte, no sería la misma sin la labor de Carlos Pacheco, posiblemente su mejor trabajo hasta la fecha (discutible, claro, pero ahí queda mi opinión). Este dibujante es capaz de meter a cientos de superhéroes en una página sin despeinarse, con mucha naturalidad, soltura y elegancia, sobre todo esto, pues sus cuerpos tienen unas expresiones corporales y unos escorzos muy logrados, muy bellos me atrevería a decir. Eso sí, en cuanto a rostros es bastante limitado, no es que tenga un mal repartorio de expresiones faciales, pero suelen salirle extraños en ocasiones y no hay muchas caras distintas. Pero tampoco es un fallo reseñable, tan solo quisquilloso.
Solo falla un poco en la narrativa, aunque suele ser bastante espectacular con la acción.

En definitiva, mucha revisión del pasado, mucha retrocontinuidad, mucha batalla a la vieja usanza y demasiados conceptos cósmicos sobre el tiempo y el espacio. Si no te gusta nada de eso, aléjate, este no es tu cómic. Yo no sé por qué me lo compré, quizá fuera por culpa de Pacheco, pero la verdad es que me ha sido doloroso de releer.



CINE: Cómo ser John Malkovich, o cómo entrar en la mente de un famoso.
febrero 24, 2006, 1:18 pm
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Año: 1999.
Duración: 112 minutos.
País: Estados Unidos.
Director: Spike Jonze.

Este debe ser uno de esos casos extraños en los que la imagen del director palidece ante la del guionista. Lo digo por Charlie Kauffman, uno de los guionistas más competentes y solventes de Hollywood (sí, ya sé que no es mucho decir, después de todo), más que nada por su creatividad y el tratamiento que realiza sobre la mente y el subconsciente en todas sus películas. Una de ellas fue, de hecho, Olvídate de mí, que la critiqué en este blog cuando tocó, tiene muchos paralelismos con la película de este post (o quizá debería decirlo al revés, pues Olvídate de mí es más moderna que ésta) y se nota el sello inconfundible del guionista hasta el punto en que quiero ver más obras suyas, pues ninguna ha logrado dejarme indiferente.

Y es que hecho de menos un poco de imaginación y novedad en el cine, que ultimamente me lo encuentro repleto de tópicos y sin ningún tipo de trasfondo. Por eso, a la hora de sacar películas como esta, es normal que destaquen sin que sean precisamente obras maestras, por no decir inevitable.
¿Con qué se podría comparar el argumento de esta película? Así, de primeras, podríamos acordarnos, sobre todo, de Alicia en el País de las Maravillas, más que nada porque tenemos a un protagonista, Craig Schwartz, que es un marionetista sin éxito, sin futuro reseñable, que siente su vida vacía y sin sentido. Hasta que entra a trabajar en una extraña oficina con la peculiaridad de tener un techo demasiado bajo (la explicación en video es… delirante) y una extraña puerta escondida que conduce a la mente de un actor famoso: John Malkovich.

A partir de entonces, la cosa se desmadra por completo, la película cobra un ritmo vertiginoso y muy entretenido que deja pegado a la pantalla. Y es que el surrealismo es así, hace que no te importe demasiado el hecho de que exista una pequeña puerta que conduzca a la mente de alguien y luego, al cabo de un tiempo, te devuelva al mundo real en las afueras de Nueva York. ¿Cómo es posible eso? Qué más da, pues resulta divertidísimo verlo todo a través de los ojos del actor (o de otra persona, visto lo visto, poco importa ese hecho salvo por el detalle de que Craig logra, por primera vez en su vida, ser alguien… aunque no sea él mismo exactamente) y lo que viene después, el dilema moral de manipular a alguien como si fuera una marioneta, de ahí el paralelismo de los títeres del protagonista con lo que luego hace con el bueno de John Malkovich. De hecho, las mejores escenas son, para mí, aquellas en las que Craig muestra el baile de la desesperación, con sus dos títeres.

Lo malo es que, al final, no se explora mucho el tema del actor, da cierto morbo y curiosidad el ver cómo viven, con quiénes se relacionan, qué hacen en sus tiempos libres… No sé si me explico, el simple hecho de meterte en el cuerpo de un famoso debería dar lugar a situaciones divertidas, relacionadas con ese mundillo de los famosos. Alguno me dirá que este no es el tipo de película para eso y tendrá toda la razón del mundo. Pero, después de todo… ¿no es realmente una comedia antes que nada? Se echa un poco en falta ese tipo de detalles, casi se echan de menos, aunque sea una escena.
De todos modos, no es un “fallo” (según se mire) sangrante ni nada por el estilo, pues ese toque cómico que destila es el adecuado, frente a un análisis de la sociedad en el sentido de que, no importa que tengas un talento asombroso y sublime, si no eres reconocido… Mejor que te dediques a otra cosa.

Y es que es curioso que el bueno de Craig solo consiga sus intereses y la fama como marionetista en el cuerpo de un famoso, porque de otra manera nunca lo habrían aceptado en cualquier parte. Es triste pero cierto, la fama es algo realmente difícil de alcanzar y la suerte es lo más importante, o el que ya seas reconocido con anterioridad. ¿Hace falta que hable de Whedon en Astonishing X-men, por ejemplo? Quiero decir, no pretendo restar sus méritos como guionista de cómics (porque me parece muy buena su primera saga dentro de la colección, que conste), sino que muchos no habríamos estado tan expectantes de su trabajo, ni tampoco le habrían cedido así, de primeras, esa nueva colección si no fuera conocido como el creador de la famosa serie Buffy Cazavampiros. Es posible que hayan muchos guionistas mejores que él (repito, sin desmerecer su labor) en cualquier parte y tengan grandes ideas con los X-men, pero no han tenido la oportunidad de demostrarlo. Esa es la cruda realidad y aquí es mostrada a través de Craig.

Pero bueno, al final cobra mayor protagonismo cierto triángulo amoroso en la película, pues todo gira alrededor de una mujer, Maxine, que trabaja en la oficina junto a Craig y (qué casualidad) tiene una relación con Malkovich que hace que el protagonista se tire de los pelos como loco y es la principal razón por la que decide quedarse dentro de su mente. Sin embargo, el triángulo se completa con la mujer de Craig (una Cameron Diaz totalmente irreconocible, ni siquiera la reconocí, soberbia), que es consciente de lo que está haciendo su marido (lo que llamaríamos técnicamente: “poner los cuernos“) y decide actuar por su cuenta. El final, la verdad, es totalmente inesperado, así como inquietante. No cuento más.

En definitiva, una buena película que desaprovecha un análisis más sesudo de la mente o un mayor trato sobre la celebridad, se concentra más en momentos delirantes y cómicos que no tienen desperdicio. Diferente, surrealista, simplemente Kauffman.

P. D. A quien le haya gustado esta película, recomiendo Olvídate de mí, me pareció mucho mejor en todos los sentidos, que ya es decir.