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Año: 2005.País: Estados Unidos.
Duración: 97 minutos.
Director: Rob Bowman.
El motivo por el que pongo esta película hoy es porque he decidido comentar las películas que he ido viendo a lo largo de este año en cine. Esta es la primera, se estrenó en Enero y está protagonizada por un personaje de cómic bastante interesante, que ya tuvo su debut en el celuloide en Daredevil, como personaje secundario. Ahora es su turno en solitario, con la misma actriz.
La verdad es que las espectativas no eran muy altas, gran parte de la culpa la tuvo la película de Mark Steven Johnson, la del protector de la Cocina del Infierno, Daredevil, donde pudimos ver a una Elektra muy, pero que muy descafeinada, que de asesina tenía bien poco y de coherente mucho menos, porque su relación con Matt, aparte de comenzar de una manera ridícula (escena en el parque, oh dios), acaba muy rápidamente, emulando al 100% cierto momento famoso en los cómics del personaje, concretamente uno de los de Miller, solo que sin venir muy a cuento.
El caso es que tocaba resucitarla, pues se hace en tres minutos y listos. Stick lo hace, la entrena un poco, la chica se muestra desagradecida y se va, así de simple. Ella acaba como asesina a sueldo y nos demuestra sus dotes en la mejor escena de la película (que no es mucho decir, simplemente es la más acorde al personaje). Después, se echa atrás a la hora de ejecutar un encargo, que consiste en asesinar a una niña y su padre, el motivo es que le coge cariño a la chiquilla, que le recuerda a ella (ugh) y parece sentir algo por el padre (dobre UGH). Es entonces cuando La Mano se moverá para eliminarla. Y poco más, por en medio tenemos un rollo sobre la elegida y todo eso, con mucha moralina, una protagonista que trata de ayudar a unos pobres indefensos (que al final no son tal) y se convierte en una heroina al uso, que ha dejado de matar para ser una buena chica.
En definitiva, un argumento típico, tópico y que se reduce a “Elektra VS versión extraña de La Mano“. Antes que nada, decir que no entiendo la manía de hacer que los villanos tengan que llevar grandes empresas, en esta ocasión es así, este clan ninja oscuro lleva una como tapadera para sus acciones, al igual que el Dr. Muerte pasó a ser el propietario de otra en la película de los 4 Fantásticos e idem con el Duende Verde en Spiderman, claro que en este caso es muchísimo más comprensible.
Sobre La Mano, decir que la respetaron bien poco, pero que muy poco. Han inventado y mezclado conceptos de una manera muy extraña, sobre todo con Kirigi y María Tifoidea. ¿Por qué diablos cogieron esos nombres si los personajes son com-ple-ta-men-te opuestos?, vamos, que no tienen absolutamente nada que ver con sus contrapartidas comiqueras. Tenemos a una hermosa Tifoidea (todo hay que decirlo) que dista mucho de ser la loca asesina de más de dos personalidades, en esta ocasión es una especie de Peste, el heraldo de Apocalipsis en X-men, que marchita las células vivas con su contacto. No entiendo por qué diablos no le han puesto otro nombre en lugar de conservarlo y utilizarlo en otra ocasión con una versión verdadera del personaje, me resulta incomprensible.
Ídem con Kirigi, que ha dejado de ser ese samurai tapado hasta las cejas e imparable, que le tires lo que le tires, siempre avanza implacable contra su víctima, hasta el punto en que te ves obligado a separar su cabeza del cuerpo para detenerlo. ¿Por qué nos muestran al típico jefazo de turno que acaba siendo el más peliagudo? Si hasta la versión original de Kirigi habría quedado más lógica sustituyendo a Piedra, que en verdad siempre ha sido de La Casta en el cómic original, del clan rival de La Mano.
En fin, demasiadas licencias desaprovechadas, muchas libertades sin sentido alguno y un potencial desperdiciado que se suma a peleas bastante desastrosas donde el tipo duro, resistente y fuerte acaba aplastado por un árbol (sin palabras), otro se cae por un pozo por culpa de un pequeño despiste que le lleva a sufrir una estocada, sin olvidar que uno es atravesado por un sai que a su vez atraviesa varios setos en paralelo, etc. Para haceros una idea.
También está Elektra, que cuesta mucho de creer que esa es la asesina implacable de los cómics, si hasta el tema de la redención lo llevó muchísimo mejor Rucka en su etapa de la línea Marvel Knights. Verla jugueteando y encariñada con la niña hasta el punto de llorar por ella es risible para alguien que conoce al personaje del cómic. Peor aun son las escenas donde intima (dos besitos tontos) con el padre, que llevan a matar al guionista ipso facto.
Solo la primera escena de la película le hace un poco de justicia, que es un calco de aquel primer cómic de Rodi y Chen en la misma colección, cuando debe matar a un hombre protegido dentro de un castillo. El resto… lo dicho, típico, tópico y demasiada moralina. Tampoco es que esté tan mal, en verdad es una argumento pasable y correctillo, disfrutable pero olvidable. Lo peor es que es inadecuado para la protagonista y la peor elección que se le pueda ofrecer.
Uno lee Elektra Asesina, por poner un ejemplo, y se lleva las manos a la cabeza a la hora de visionar este largometraje, que ni siquiera ofrece nada en especial en cuanto a guión, que debería haber sido más parecido a Kill Bill, mezclado con una película de ninjas japonesa.
Sin embargo, es curioso, pero el personaje que más se parece al original en esta ¿adaptación? es Stick, el maestro desaparecido (en su versión al celuloide) de Daredevil, que ahora es tutor de Elektra. Y es que Terence Stamp se porta muy bien y logra convencernos en ese papel, es una gozada verle jugando al billar y peleando con su bastón, es clavadito.
Aquí viene lo más triste, que podría haber salido en la película de Daredevil, como debía haber sido, y habría quedado genial el volver a verlo aquí, dando conexión a los personajes, que es algo que brilla por su ausencia. ¿Hacen una película de Elektra que continúa de los sucesos del vigilante de la Cocina del Infierno y no hacen mención alguna de los acontecimientos pasados? ¡Diablos, si ni siquiera vemos la muerte del padre, solo se hace mención de la de la madre, que fue cuando era niña! Con lo bien que habría quedado el final con ella recordando a Matt Murdock, o yendo en su búsqueda por New York. No lo entiendo, que me lo expliquen.
En definitiva, una película fallida en todos sus aspectos, de adaptación libre y desaprovechada, muy pobre en general, con personajes de poco carisma y protagonista irreconocible. En serio, Elektra, ¿por qué aparece tu nombre en esta película? ¿Dónde estás?
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Mmmh, ¿quién no conoce a los famosos detectives de la T.I.A. creados bajo la mano de Francisco Ibáñez? Tendrías que ser de otro planeta o haber estado viviendo bajo una roca todo este tiempo si los desconoces, porque no sería nada normal.Pues bien, muchos seguro que se frotaron las manos allá por 1998 cuando llegó a las estanterías un juego realizado por Alcachofa Soft llamado: Mortadelo y Filemón El Sulfato Atómico.
Aquellos que conozcan el cómic en el que se han basado estarán más que contentos de que sea éste el primero que utilicen como base argumental, pues se trata nada más y nada menos del primer álbum que realizó Ibáñez de esta pareja tan genuina. Y algunos dicen que es el mejor de todos los que ha hecho junto a “Valor y al Toro“.
Sin embargo, el resultado es más que penoso. Para empezar, los gráficos son lo más triste que haya visto en mucho tiempo, diablos, si hasta los de Day of Tentacle son mejores, que sí, que será todo un clásico y obra maestra, pero estamos hablando de más de seis años de diferencia, y eso debería notarse. Con decir que hasta el primer Discworld me parece que tiene mejores gráficos, ya lo digo todo.
Son verdaderamente simples y a veces parece que los personajes están como pegados a los fondos, en lugar de moverse en armonía por éstos.
Y esa es otra, la animación nula, solo presente en los videos y tampoco es que sea un portento en éstos. Es patético ver que los personajes solo andan y mueven la boca por los escenarios, cómo mínimo vemos a Mortadelo disfrazándose y poco más, yo alucino con la inexpresividad que tienen.
Si a todo esto añadimos una ausencia de personajes secundarios casi nula, que solo se basa en unos cuantos soldados y poco más, el resultado es más que funesto.
Y esa es otra, la historia no se aprovecha nada de nada, solo el inicio y una pequeñísima parte del cómic. El final está completamente inventado y sacado de otro cómic de Mortadelo del cual no recuerdo el nombre.
La gracia y el humor que caracterizan a estos personajes también es inexistente, es como si pretendieran hacer gracia forzosamente por algunas frases extraídas directamente del cómic, que están bien, pero oirlas con esos personajes tan estáticos no da efecto ninguno.
Al desastre se une el hecho de que apenas hay puzzles, el juego es extremadamente corto y no ofrece absolutamente nada destacable.
En serio, si eres un jugador de aventuras gráficas habitual, puedes hacerte el juego en tres horas, y no estoy exagerando, puedes llegar a hacértela en mucho menos si te lo propones.
Es que hasta los puzzles son penosos, aburridos y muy sencillos, de hecho coges objetos para no utilizarlos, como una excusa para hacer creer que el juego da para más o algo así y eso despista, confunde e insulta al jugador.
Todo esto sin olvidar el nefasto programa de instalación y los fallos que da, es increíble.
No sé si este juego se habrá realizado en su momento para poder recaudar fondos para realizar los siguientes, que de hecho han habido unos cuantos y hasta me los han recomendado, cosa que me sorprendió, porque desde que jugué a este, no quise probar más, de lo patético que me pareció.
Aléjate de él, por caridad, ni siquiera merece la pena siendo fan de esta pareja.
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Me he hartado de escribir siempre aquello que me gusta, vamos a cambiar un poco de registro y voy a expresar mi disgusto con ciertas obras que me han decepcionado de muy mala manera o simplemente tengo que aguantar por culpa de decisiones editoriales incomprensibles, como es el caso del tomo de Spiderman.
Paul Jenkins fue un guionista que me gustó bastante en su momento, me encantó su miniserie de los Inhumanos (la relectura no fue tan grata, pero aún así está a años luz de lo que hace actualmente), El Vigía (que me sigue gustando) y sus inicios en Peter Parker Spiderman, donde dejaba a Howard Mackie en completo ridículo. Claro que… a este hombre cualquiera le deja en pañales, todo hay que decirlo.
El caso es que sus inicios en esa colección arácnida no fueron tan desastrosos, ni mucho menos. Más bien lo contrario, apuntaba muy buenas maneras y, oye, en serio, esos primeros números intimistas molan.
Su primer número arácnido fue el Peter Parker Spiderman número 20. En él podíamos ver lo que el guionista pretendía en la serie, relatar un Peter Parker reconocible, con sentimientos. Y para ello nos mostraba a éste recordando momentos en la tumba de su tio Ben. Un buen principio, sin duda.
A Jenkins le tocó lidiar con el protagonista tras la SUPUESTA (leáse ironicamente) muerte de su mujer tras un accidente de avión. Supo tratarlo bastante bien en sus números, donde mantenía conversaciones con su compañero de piso (el hijo de Robbie Robertson) y la Antorcha. Todo aliñado con toques de humor bastante acertados. Es más, los pensamientos de Peter Parker resultan bastante gratificantes, realmente te crees al personaje.
Junto a un Buckingham resultón, nos presentó al Tipógrafo, trató muy bien al Hombre de Arena, pudimos ver un número muy simpático en medio del crossover de Maximum Security, sorprendió a todos realizando el emotivo y sorprendente desenlace de una saga del Duende Verde que comenzaron Roger Stern y Ron Frenz en una miniserie, nos mostró diferentes puntos de vista que los ciudadanos tienen sobre el trepamuros, una pequeña saga de dos números donde veíamos un interesante y extraño Mendel Stromm atrapado en una red de ordenadores, tuvo la mala fortuna de hacer regresar a Mary Jane como pudo (estúpidas decisiones editoriales…), continúo con una emocionante saga de Fusión (personaje inventado por el guionista) y siguió con un emotivo número donde el tio Ben toma protagonismo en un partido de beisbol.
A partir de aquí, se le fue un poco la mano, pues no dejaba de mostrar números autoconclusivos demasiado aburridos para ser leídos mes a mes, no mostraba nada interesante. Buckingham le acompañaba y se le notaba con desgana, pues el nivel bajó peligrosamente, llegando a resultar tan aburrido como el guionista y con un estilo pasado de moda. Mientras, Straczynski lo dejaba en completo ridículo en la colección hermana, Amazing Spiderman, en plena saga de Morlun, donde sí ocurrían cosas relevantes y con suficiente chicha como para mantener el interés.
En fin, siguió con un número autoconclusivo muy extraño en el número 34 de la colección, realizó una historia donde Peter Parker no aparecía pero sí Spiderman, hizo una pequeña gracieta donde un periodista confunde la identidad secreta del superhéroe arácnido, maltrató al Buitre en un número navideño sin gracia, realizó un número mudo que mejor olvidar y acabó una saga con Fusión y el Dr. Octopus que considero un peñazo (aunque el bueno de Buckingham tiene la culpa, porque la versión que muestra de Octopus y esa ausencia de espectacularidad no hace más que estropear un guión que ya es soso de por sí).
Aquí hay una pausa, para soportar una saga de Zeb Wells muy olvidable, con Mahfood (¿de verdad le gusta a alguien este hombre?) a los lápices. Y si hasta ahora ha realizado una etapa un tanto aburrida por la mitad, ahora toca la saga más pobre (bueno, eso es discutible, que la actual es… ufff) que haya realizado hasta ahora, la saga de Una Muerte en la Familia, con el debut de Humberto Ramos a los lápices. Esta saga es un refrito descarado de la Broma Asesina de Alan Moore en
Batman, la motivación del villano es similar, utiliza el método de perjudicar a un ser próximo al protagonista y el final es el mismo pero fuera de contexto, más absurdo imposible. En fin, una saga muy triste, imposible de creer por las reacciones de los personajes, que quedan fuera de lugar y encima el dibujo de Ramos es… un tanto inadecuado, aunque supone un soplo de aire fresco y una mejora notable tras la monotonía de el dibujante anterior.
Hablando de Buckingham, ahora vienen sus números finales, una saga que se me hizo eterna a pesar de contar con dos números, donde Spidey se encontraba con una diosa budista… en fin… Y el especial número 50, muy soso, muy soso.
Los últimos números de la colección Peter Parker Spiderman serían nuevamente de Zeb Wells, que no haría un trabajo mucho mejor, que digamos.
El retorno de Jenkins con el arácnido sería en el relanzamiento de la serie de Spectacular Spiderman. Y debo confesar, que al menos en las dos primeras sagas no se porta tan mal, recupera el pulso, pero sin lograr los resultados del principio. Lo cierto es que son sagas demasiado estiradas y apenas se cuenta nada número a número, aparte, los villanos están tratados de una manera extraña, Jenkins inventa cosas sobre ellos que resultan un poco raras. Como el Veneno de la primera saga, que resulta que puede procrear y mantiene vivo a Brock del cáncer al que está sometido (a mí no me disgusta esa idea, de hecho me parece interesante). Y la de Octopus, donde el doctor cambia mucho su aspecto y sus tentáculos, para mostrarnos un pasado que difiere del mostrado anteriormente. Prefiero la segunda antes que la primera, porque me resulta una trama de conspiraciones y terrorismo muy resultona.
Todo esto con el dibujo de Ramos, que actualiza el aspecto de los villanos y se encarga de ser bastante espectacular. Aquí el guionista no se porta TAN mal.
Sin embargo, en los números finales es donde empieza a flaquear de muy mala manera, con una saga del Lagarto que duerme hasta a las piedras y la actual de Desuníos, que roza lo absurdo y risible, lo hace tan mal que no necesito leer más para afirmar de que se trata de un completo desastre.
Así a todo, después de este repaso, ¿qué queda? Pues unos números muy pobres, nada destacable y un tropezón final desastroso. Los mejores números de este guionista se encuentran entre los primeros que escribió en Peter Parker Spiderman, después ya no es el mismo, no sabe qué contar. Y esto se puede comprobar más allá de las colecciones arácnidas, que son la muestra perfecta de que este guionista dejó de ser lo que era cuando comenzó. Solo hay que leer Lobezno: Origen para comprobarlo, vaya.
Una pena, de haber seguido con el nivel mostrado al principio, seguro que veríamos esta etapa con otros ojos, en lugar del fracaso creativo que ha resultado ser.
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Año: 2004.País: Estados Unidos.
Duración: 108 minutos.
Director: Michel Gondry.
Pocas películas han sabido dejarme tan satisfecho después de su visionado, lo cierto es que he tenido la mala costumbre de juzgar por la portada y creía que esta iba a ser la típica comedia americana. El problema es ver a Jim Carrey en la portada, una portada un tanto complaciente e impregnada de alegría y risas que me resulta muy, pero que muy inadecuada para una película tan reflexiva y compleja como esta.
El argumento es difícil de explicar sin destripar cosas, pero lo intentaré. Trata de un tal Joel, que un día se levanta, coge un tren y se enamora de una chica que pasaba por allí. Esta chica se llama Clementine, y también parece sentir algo por él. Él permanece totalmente inseguro ante su presencia alegre y extrovertida, pero ella le ayuda a vivir y llega a comprender muy bien su personalidad, hasta el punto en que logra llevarlo por donde quiere y fortalecen su relación. Sin embargo, un día, veremos como Clementine le ha olvidado literalmente y encima establece relaciones con otro tipo, es entonces cuando Joel descubre que ella pidió que le borraran la memoria, por lo que acaba tomando la misma decisión, con tal de olvidar una relación truncada que acabó lo peor posible. La película comienza realmente cuando entramos en los recuerdos de Joel y seguimos su historia desde el final hasta el principio.
Esta película resulta extraña de visionar, pues todo lo vemos a través de la mente del protagonista y resulta tan surrealista que asombra, hay escenas magistrales donde vemos la perspectiva actual del protagonista mezclada con elementos del pasado, como presagiando lo que vendrá luego. También le veremos reflexionar y meditar sobre lo que está perdiendo, asustado por todo lo que está pasando y arrepentido por haber tomado una decisión que considerará erronea.
Con todo esto, tenemos una de las mejores historias de amor que haya visto en mucho tiempo, no por nada, pero gracias a este sistema de saltos en el tiempo, con un protagonista reflexivo, podemos saber mucho de esta pareja protagonista, que es tan real y tridimensional como cualquier otra. Ambos tan opuestos que, por esa razón, no pueden evitar desearse el uno al otro, es fácil que nos impliquemos en esta historia, realmente nos llegamos a preocupar por lo que sucede y a rogar que los recuerdos no sean borrados, pues ambos quedarían después como dos desconocidos, como si nunca se hubieran relacionado.
Gracias a esto, nos damos cuenta de la vital importancia de nuestra memoria, que se encarga de almacenar momentos del pasado, hasta los más duros son imprescindibles, pues son parte de nuestro aprendizaje en la vida, nos enseñan cosas, a superar otras y a corregir esos errores cuando llegue el momento.
Se trata de un película brillante, sin duda, que es capaz de embaucar a cualquiera y nos maravilla con su prodigioso montaje, repleto de elementos sorprendentes a la hora de pasearnos por los recuerdos. Podemos ver difuminados cuando el protagonista no prestó atención a algo, caras sin rostro porque nunca llegó a verlos en su momento, escenarios que se entremezclan al saltar de un recuerdo a otro y un largísimo etcétera.
Tampoco hay que olvidar a algunos secundarios que se dedican a enriquecer aún más, si cabe, la historia. Pues mientras asistimos a dichos recuerdos, podemos ver cómo hay más gente que está relacionada con esto sin que ellos lo sepan, como cierto Elijah Wood, que interpreta a uno de los miembros del equipo de lavados de cerebro. Esta historia paralela se encarga de explicarnos, sin ningún tipo de redundancia, el mismo tema pero con distinto enfoque, mostrando el desconcierto que puede provocar el jugar con la mente, que se niega a olvidar, justo como la mente del protagonista. En verdad, nos describe la verdadera naturaleza del amor, como algo innato e imposible de entender.
Sobre los actores, debo decir que todos están espléndidos, pero el enfrentamiento interpretativo entre Kate Winslet y Jim Carrey es el que se lleva la zaga, los mejores del reparto, pues dan lo mejor de sí. Resulta sorprendente ver a Carrey sin exagerar sus gestos, sin ningún tipo de expresividad excesiva, sin sobreactuar, está completamente natural, soberbio, interpreta su papel a la perfección. Creo que es uno de sus mejores papeles, junto a The Man of the Moon y El Show de Truman. Sobre Kate Winslet, decir que está adorable, perfecta, se ha metido dentro de su personaje y sabe ser expresiva cuando debe. Ambos hacen un dúo perfecto, la cámara les adora y saben dominarla, es una pareja excepcional, sin duda.
El resto cumple su papel notablemente, Elijah Wood, Kate Winslet, Mark Ruffalo… Todos se portan bastante bien, aunque no llegan a la altura de la pareja antes nombrada.
En fin, ¿qué más puedo decir? Me ha encantado, me parece una pequeña obra maestra, es de esas películas de las que no paras de hablar después de haberla visto. Altamente recomendable.
Por cierto, opino que el título debería haber sido “Eterno resplandor“, que es una traducción literal y abreviada del original: “Eternal sunshine of the spotless mind“.
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¿Hay algo que no se haya dicho ya de las aventuras gráficas de Lucas Arts? Cierto es que no hay una que no se haya convertido en un clásico o no ocupe un lugar privilegiado en nuestra mente, pero es que no bajaron el nivel hasta la llegada del siglo XXI, donde las aventuras gráficas permanecen dormidas y casi olvidadas.
Esta que nos ocupa, va de un futuro cercano donde el mundo está ocupado por moteros de diferentes grupos. Ben es el jefe de los Polecats y es el personaje protagonista de esta aventura. La trama es sencilla, el propietario de la Corley Motors necesita unos guardaespaldas y hace buenas migas con Ben. Por desgracia, su consejero piensa en quedarse con la empresa para convertirla en una fábrica de minifurgonetas, por lo que debe quitarse a Ben de en medio y lo utiliza para sus planes, acusándolo de asesinato. Por ello, el protagonista reclama su venganza.
Como se puede ver, se trata de un argumento relativamente sencillo y fácil de llevar a la gran pantalla, no obstante, la carisma del personaje protagonista y del resto de secundarios, hacen que sea muy fácil encariñarse de un juego así.
Y es que Ben no es el típico protagonista de aventura gráfica, es posiblemente el más duro de todos los que han habido, puesto que puedes hasta patear cosas con él y noquea a más de uno en toda la aventura. Con un tipo así, da gusto.
Además, sus frases son desternillantes, cosas como “No pienso poner mi boca en eso” o “Ya he tenido bastantes recuerdos traumáticos que llevarme de este viaje” son geniales, siempre tiene algo que decir.
Los secundarios tampoco se quedan cortos, por otra parte. Maureen es una mujer de armas tomar y un misterio que desvelar. Una chica preciosa que dista de ser la damisela de turno, como se puede comprobar a medida que se avanza en el juego.
Y el villano, Ripburguer, es implacable, será bastante pertinaz e inteligente, tratará de hacernos fracasar de mil maneras y lo tiene todo meditado. Realmente te lo tomas en serio.
Los gráficos, por otra parte, son de lo mejor que se haya visto en una aventura y lo digo sin exagerar. Están adelantadísimos a su época, son dibujos de gran calidad con una animación excelente, realmente hay vida y parece que no hayan movimientos que se repitan. Están cuidadísimos. Por no hablar de que en algunos momentos tratan de emular las 3D y el efecto está muy conseguido. Solo fallan los píxeles (cosa normal, por otra parte, que en aquella época pedir una buena resolución es de locos) pero lo dicho, tanto el diseño como la calidad de animación son impresionantes, propias de una buena película de dibujos animados. Pocas aventuras encontrarás con una calidad técnica como esta, y de esos años ninguna.
La interfaz es sencilla, será el modelo que seguirán los programadores de Curse of Monkey Island, donde sustituirán la calavera de este juego por una moneda. Las acciones son pocas: coger, mirar, hablar y patear. Pero esto hace que sea un placer investigar los objetos y la interacción no es escasa.
Y ahora vienen los defectos, y es que por desgracia falla mucho en cuanto al juego en sí.
Para empezar, los puzzles son escasos y muy simples. Un aventurero de pro se sentirá defraudado ante una aventura tan excesivamente lineal donde todo es, básicamente, emplear un objeto en algún sitio en concreto y poco más. Solo hay dos zonas donde puedes moverte un poco a tu aire y se resuelven enseguida, el resto es, simplemente, un poco de sentido común.
Y para colmo, el juego es MUY corto, demasiado, te lo haces enseguida y hay muy pocas localizaciones que visitar y explorar. La historia no da para mucho y eso se nota bastante.
De todas maneras, no se puede negar que el juego tiene variedad, y es que hay muchos momentos en los que tendrás que dejar de lado la exploración para ponerte con tu moto en la carretera a aporrear a unos cuantos moteros o participar en una carrera de demolición, por citar dos ejemplos. Esto lo convierte en una aventura única en su género y la dota de cierto estilo. Y que no se asusten los veteranos, en ningún momento dejas de emplear el ratón (aunque el teclado es opcional y quizás más recomendable en algunos momentos) y en este juego no puedes morir, simplemente caes y te levantas o repites intento, continuaciones ilimitadas.
En definitiva, un gran juego que ojalá hubiese sido un poco más largo y con puzzles más resultones. Por lo demás, brilla en casi todos los aspectos. Diablos, si hasta la música es bestial.
Muy recomendable, a pesar de ser uno de los más flojos de Lucas Arts, que no significa que sea malo, porque ya nos conocemos el alto nivel de esta productora.
Por cierto, iba a realizarse una segunda parte completamente en 3D, pero el proyecto se truncó y se canceló. ¿Una pena? Quizá, pero la verdad es que las pantallas que circularon por internet asustaban bastante, con Ben aporreando a otros moteros y más acción que aventura. No sé yo.
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Los que me conocen saben de qué va a ir este post, más que nada porque si saben de mis gustos, sabrán que este guionista se encuentra entre mis preferidos actualmente.Ahora mismo debe haber alguien pensando en mi mal gusto (bueno, a lo mejor, quién sabe), pero lo cierto es que pocos guionistas me han calado tanto como este, más bien porque ha sabido atraparme en cualquiera de las series donde ha estado, creo que está muy vapuleado en general e infravalorado con mucha frecuencia.
Mis primeras lecturas de este autor las encontré en Ultimate Spiderman, una serie que pillé con muchas ganas debido a que estaba ansioso por leer a un buen Peter Parker adolescente. Debería indicar, antes de seguir, que no soy muy viejo en esto de los cómics, en verdad mi verdadero afán de coleccionismo comenzó gracias a la película de los mutantes de Bryan Synger. Por aquel entonces compraba muy pocas cosas, el coleccionable de X-men, la serie regular del mismo nombre (Patrulla-X no pasaba por mi
kiosko y la palabra “tienda especializada” me era totalmente desconocida) y el… Spiderman Capítulo Uno de Byrne. Éste último, que ahora me parece una bazofia de cuidado, me encantaba entonces, estaba deseoso de leer Spiderman y el tomo mensual me parecía demasiado caro, además de que pensaba que no me iba a enterar de nada. El caso es que me alegré mucho cuando descubrí que iban a sacar algo llamado línea “Ultimate“, así que no me lo pensé dos veces cuando llegó a España.
Lo cierto es que esta colección sigue gustándome tanto como cuando empecé con ella, me parece fresca, adictiva, divertida, ocurrente y bien desarrollada. Esto sí que es una revisión absoluta de Spiderman, no aquella cosa que hizo Byrne en su Capítulo Uno.
Luego, cuando llegó el coleccionable de Daredevil, me animé a comprarme la línea Marvel Knights del personaje completa, ya que contaba con pocos números por aquel entonces. Me encantaron la etapa de Kevin Smith (ahora ya no tanto, la verdad), la de Eco de David Mack y me pasaron bastante desapercibidas las sagas de Jenkins/Winslade (esa miniserie de Daredevil/Spiderman insertada en la colección), Bendis/Mack (no me gustó demasiado, que digamos) y aquella cuyos autores no recuerdo, que estaba bien pero tan olvidable que ni siquiera me acuerdo del argumento, lo que ya es decir.
Finalmente, llegaron Bendis y Maleev a la colección, con una rompedora primera saga donde podemos ver cómo derrumba un desconocido a
Kingpin, al estilo de las mejores películas de mafia, con saltos en el tiempo que hacían más confusa e interesante la trama, así como con momentos de infarto bastante importantes, tales como la venganza que ejecuta Vanessa Fisk y el destape público de la identidad secreta de Matt Murdock, alias Daredevil.
Después hay un bajón, donde se suceden unos números demasiado lentos donde apenas pasa gran cosa, pero en cuanto comienza la saga del Juicio del Tigre Blanco, la cosa cambia y, saga por saga, los autores comienzan a superarse hasta llegar al status quo actual, uno de los momentos más dulces del personaje, por lo interesante de su situación y la incursión de montones de secundarios memorables, como Milla o Cage.
Más tarde llegó la línea MAX a Marvel, donde encontraría otra interesantísima serie de Bendis, como es Alias. Esta serie, posiblemente la mejor de esta línea después de Supreme Power, fue toda una sorpresa para mis ojos. La personaje protagonista es completamente nueva, creada por el autor, la llamada Jessica Jones, una investigadora privada malhablada y antiguo miembro de los Vengadores. Este personaje rompe con todos los tópicos, se trata de alguien estancado en un trabajo sin futuro, de pasado misterioso y con poderes que no sabremos cómo los consiguió hasta el final. Es refrescante encontrarse con un personaje de estas características, que se pasean por el universo Marvel más oscuro y realista que haya visto jamás, donde es normal encontrarse con una pelea entra Spiderman y el Dr. Octopus mientras estás tomando un café en New York, soberbio enfoque repleto de posibilidades.
Si encima, aparte de que contamos con un empleo del universo Marvel soberbio, encontramos de secundarios a personajes como Cage (posiblemente el más beneficiado de todos los que han pasado por manos de Bendis, ha tenido una actualización envidiable, ha pasado de ser un personaje pasado de moda a ser tan interesante que, actualmente, es miembro de los Vengadores), Carol Danvers, el mismísimo Peter Parker, Jameson, el Hombre Hormiga, el Capitán América, Jean Grey, etc.
Añadamos un desarrollo de los acontecimientos sobresaliente, que lleva hasta la resolución de ciertos subargumentos como el pasado traumático de la protagonista y la obtención de sus poderes, y tendremos una de las mejores series Marvel que puedas leer, de hecho era la mejor que leía mensualmente por aquel entonces.
Su continuación la podemos ver en The Pulse, donde Jessica Jones comienza su nueva vida en el Daily Bugle. Hasta ahora, solo han salido unos 8 números, la primera saga me parece excelente (de hecho, uno de los mejores momentos del año es, para mí, cuando Cage coge el coche del Duende Verde, destapándole como Osborn delante de todo el mundo), sin embargo, la segunda no es que me esté gustando mucho, que digamos.
Fuera de Marvel (espera, no, que ahora ha pasado al sello Icon de la editorial) se encuentra la serie más personal de este autor, Powers. Consiste en un universo superheroíco bastante peculiar, donde podemos encontrar miles de referencias y homenajes a superhéroes y conceptos famosos de otras editoriales. Los personajes protagonistas trabajan en el departamento de homicidios y están estrechamente ligados a casos de gente disfrazada con mallas. Ellos son Michael Walker y Deena Pilgrim, ambos personajes tópicos del autor, de pasado misterioso y bastante malhablados en general (en especial la segunda). No obstante, al ser una serie de su creación, aquí realiza lo que más le gusta, por lo que hay repetición de conceptos que habremos visto en otras de sus series.
Ha sido sacada por Planeta en tomos, pero la verdad es que son muy dispares entre sí, pues podemos encontrar maravillas como el Supergrupo y Los Vendidos, mientras que los hay normalitos como ¿Quién mató a Retro Girl? y Juego de Rol. Anarquía es, posiblemente, el más flojo de todos, por la redundancia. Aún así, el último tomo deja con la boca abierta, parece que todo va a cambiar y no va a ser para bien, por lo que esta serie engancha y aun tiene mucho que mostrar, diría que no hay que perderla de vista.
Estas son las series donde podemos ver a Bendis realizando etapas bastante elaboradas, donde suele desarrollar unos puzzles donde podemos ver que las piezas van encajando, lentamente pero seguras. Lo cierto es que uno de los mayores inconvenientes de este guionista los podemos encontrar en su excesiva (para algunos) lentitud, pues mes a mes sabe a muy poco. Aún así, lo cierto es que a un servidor le encanta leer veinte números de este autor en cualquiera de sus colecciones para comprobar su trabajo y disfrutarlo mucho más. Me encanta ver como la primera saga tiene elementos y subargumentos que conducen a la situación que pude ver más adelante. No obstante, lo mejor de Bendis es que piensa a muy largo plazo.
Otro de sus inconvenientes serían sus famosos “diálogos para besugos”. Del estilo a: -¿Qué? –Joder… -¿Joder qué? –Tio… -¿Qué te pasa? –No puedo… -Tranquilo. –Joder…
Y así, infinidad de bocadillos donde los personajes apenas dicen nada. Puede resultar un tanto desquiciante y molesto, pero lo cierto es que no es tan frecuente como se suele comentar, también hay que tener en cuenta la serie, porque en Daredevil es difícil verlos de este nivel, y menos en sus últimas sagas publicadas en España. Es más, este guionista sabe realizar diálogos muy memorables, como aquel cuando Daredevil empieza a contar el pasado de Bullseye mientras pelea contra él, justo después de que éste se metiera con el protagonista. Otro buen ejemplo serían las páginas finales de Alias, cuando Jessica explica a Cage de quién es el niño.
Tampoco hay que olvidar que ha realizado trabajos que no son muy buenos precisamente, como la olvidable (y tanto) Ultimate Marvel Team Up, su pobrísima saga en Elektra y la saga Blockbuster en Ultimate X-men, sin olvidar la saga de la Rana Saltarina en Daredevil con David Mack de dibujante, justo antes de su etapa actual.
Además, actualmente, está realizando un trabajo en Vengadores que no es del gusto de todos, pues es excesivamente personal y hace lo que quiere, ha quitado de un plumazo Vengadores clásicos y ha puesto a otros de su gusto. Sin olvidar que el tono ha cambiado por completo y apenas los trata como grupo. Esto no puede ser del gusto de todos y han llovido muchas críticas por ello, pero lo cierto es que no pienso opinar en profundidad hasta que haya leído algunos números de la serie.
Aparte, está realizando demasiados crossovers como Secret War y House of M, que, repito, hasta que no los lea completos, no podré decir qué me parecen. Pero lo cierto es que del primero, los dos números que he leído hasta ahora, me saben muy a poco y tienen serios problemas en cuanto al tratamiento de algunos personajes.
En definitiva, Brian Michael Bendis es un autor demasiado prolífico, que está en demasiadas series a la vez y en proyectos muy importantes que están a la boca de todos, lo cual no es de extrañar que esté siendo muy criticado últimamente. Yo quiero dejar constancia de lo mucho que me gusta este autor, que ha logrado satisfacerme en muchos de sus trabajos y la balanza se inclina a su favor. Creo que supera a la media y estoy ansioso por ver cuáles serán sus próximos proyectos. Al día de hoy, espero con muchas ganas su colección de Spiderwoman, que no decaiga.
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Año: 1990.
País: Estados Unidos.
Duración: 105 minutos.
Director: Tim Burton.
Dicen que los cuentos de hadas con cosas del pasado, pero hay gente que se niega a verificar esa frase, uno de ellos es Tim Burton. Este director empezó a ser reconocido gracias a la película que toca comentar hoy, no por nada, es una de las mejores que haya hecho jamás.
Y esto es por el bellísimo argumento de la película, que trata de un “monstruo” llamado Eduardo, creado por un científico en una mansión situada en lo alto de una colina que hay cerca de un tranquilo y vulgar pueblo. Este “monstruo” inacabado, porque tiene tijeras en lugar de manos, será descubierto por una encantadora mujer llamada Peg Boggs, que querrá llevarlo al pueblo para que viva entre la sociedad. Por desgracia, el pobre Eduardo verá que no está preparado para el mundo contra el que se tiene que enfrentar.
Como se puede ver, este argumento contiene similudes con el clásico de Frankenstein, sin embargo, la gran diferencia está en el enfoque de los sentimientos de la criatura, maravillosamente interpretad0 por Johnny Deep, en lugar de contar el dilema moral del doctor, como es en el caso del relato de Mary Shelley.
La película es una metáfora de la sociedad actual, que es demasiado hipócrita y radical con aquello que se desconoce, todos persiguen sus propios intereses sin tener en cuenta a los demás. El pobre Eduardo será aceptado en un principio como una novedad, como alguien fácil de manipular, tratarán de sacar provecho de sus peculiares manos y serán amables con él solo por puro compromiso.
En la película, aparte de todo esto, podremos ver un precioso relato de amor donde una bellísima Winona Ryder interpretará a Kim, la hija de Peg, que será el interés romántico del protagonista. Esta chica, aparte de su madre, serán las únicas que entenderán a la criatura y se darán cuenta de la crueldad del mundo, que rechaza lo extraño con la violencia. Todo esto será una experiencia para él, que no comprenderá nada de lo que pasa y llegará a enfurecerse por todo lo que le han estado haciendo.
Así pues, la película tiene un ritmo magnífico, tranquilo y sosegado pero muy conseguido porque es fácil identificarse con el protagonista, cuyos primeros contactos con la sociedad y sus inventos (televisión, cama de agua, ropa, etc.) rozarán lo cómico, para luego pasar a un drama que tendrá un final bastante triste e inesperado y donde se alcanzará un clímax inquietante.
Pero todo esto no sería lo mismo sin la prodigiosa ambientación de la película, los decorados están muy bien pensados y se acoplan perfectamente a lo que se pretende transmitir. Solo hay que ver el intenso contraste que hay entre la mansión del científico (oscura, extraña, inquietante, demasiados espacios vacíos y extraños mecanismos poco tradicionales) y el pueblo de abajo (todas las casas iguales, decoradas más o menos igual, vulgares, de colores vivos…) que ayudan a ver las diferencias de ambos mundos, uno que está totalmente recluido de la sociedad y la sociedad misma.
Tampoco hay que olvidar el vestuario y el maquillaje, en especial el del protagonista, que se queda grabado en la mente por ser el único personaje que destaca de los demás del pueblo, que no tienen nada en especial hasta que sus cabelleras pasan por las manos de este impresionante artista de las tijeras.
También hay que tener en cuenta la maravillosa banda sonora de Danny Elfman, el compositor que siempre acompaña a Burton, lo cual no es de extrañar, porque es perfecto para lo que el director pretende transmitir en sus películas, hacen un equipo envidiable que se compenetran a la perfección.
Cuando yo la ví, hace unos años, quedé verdaderamente embaucado, me dejó un malestar general cuando acabó impresionante, porque compadecía más a la propia sociedad en la que yo mismo estoy metido, que al llamado “monstruo”, que me parecía mucho mejor. Además, quedé maravillado con la fantasía mostrada, con el sencillo mensaje que nos era transmitido de una forma tan efectiva como admirable. Si es que hasta los actores estaban impresionantes
En fin, una película pura, transparente, que nos relata cómo puede algo pacífico e inocente ser considerado una amenaza cuando es al contrario. Una crítica de la sociedad, una preciosa historia de amor, una preciosa historia de fantasia. Para mí, es la obra maestra de Tim Burton.

